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    miércoles 9 de noviembre de 2011

    Tocado, ¿hundido?

    El entrenamiento había comenzado bien, en la cabeza estaba programado hacer 30 kilómetros, como el sábado pasado. Las primeras sensaciones son muy buenas, con ganas de correr. Siento como voy fácil aunque noto como los gemelos siguen cargados, aunque parece que mejor que el lunes.

    Tras casi 5 kilómetros noto un pinchazo en el gemelo izquierdo que me hace parar de golpe. Tengo la sensación de que algo se ha roto, y si no lo ha hecho ha estado a punto. Intento volver a correr. Cinco zancadas y noto como sigue ahí el pinchazo. Paro. Hago unos estiramientos vuelvo a la carga, y nada, mal, el pinchazo vuelve a hacer acto de presencia de manera amenazante, como avisando que si sigo puede ser aún peor.

    Toca retirada. Según se enfría la sensaciones son peores aunque caminando no me molesta. Durante el camino de vuelta la cabeza empieza a trabajar, a pensar por qué he podido llegar a esta situación, cuanto tiempo me tendrá parado, si peligra Valencia, si existe posibilidad de recaída, si tengo que hacer un replanteamiento de mi preparación, si las zapatillas, en fin, todo da vueltas.

    Ya en casa he podido reconocer más tranquilamente la zona. No hay hinchazón, nada anormal. El gemelo aparentemente está bien y no me molesta. Me he puesto hielo en la zona afectada y espero que solo sea un aviso, la esperanza siempre tiene que estar presente.

    A ver si hay suerte y mañana me puede ver mi fisio. Necesito que me diagnostique qué me hecho y que me indique los pasos a seguir, si tengo que parar, etc. Este tipo de lesiones son complicadas porque crees que puedes, sales, y zas, acabas rompiéndote de verdad.

    Marrakech

    1 comentarios:

    Raúl dijo...

    vaya que mala suerte. Espero que no sea nada y pronto estés al 100%