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    domingo 2 de octubre de 2011

    Peñalara. Por todo lo alto

    Parece que voy recuperando el aliento y que el cuerpo vuelve por sus fueros. Mi pulso sube cuando lo demando y las piernas empiezan a dejar de ser un lastre. Y sobre todo las sensaciones. Para mi correr es disfrutar y durante toda la semana ese sentimiento había sido de sufrimiento, de querer y no poder. Aún no he cantado victoria, pero me encuentro mucho mejor. He dormido muchísimo y disfrutado del fin de semana, intentando relajarme y no obsesionarme con el bajón físico sufrido.

    Hace un tiempo que tengo en la cabeza subir todos los picos más altos de Madrid. Algunos ya los he subido corriendo, pero otros no los conozco y quiero hacerlos todos. Unos los haré corriendo, otros caminando a buen paso, o combinando ambos. Dependerá del momento, la compañía, la distancia, etc.


    Esta mañana he empezado por el techo. He subido a la cumbre de Peñalara. La previsión meteorológica era buena, y las ganas muchas, por lo que tempranito y tras un tazón de leche con cereales y un plátano, he salido dirección Cotos. A las 8:45 aproximadamente estaba en el Parking y he comenzado la subida.

    Aunque lo chulo hubiera estado subir a Peñalara y seguir por el Risco de los Claveles, el de los Pájaros, y las Lagunas, para empezar, y por no demorarme mucho, he subido en un recorrido de ida y vuelta. Ha hecho una mañana extraordinaria y he disfrutado mucho la subida y las vistas.


    A mi me gusta mucho andar por el monte, pero tengo que confesar que lo que más me gusta y entretiene es subir. Me encanta subir rápido, casi corriendo, sintiendo cómo el corazón late rápido y como mi cuerpo se calienta y suda. Esa ración de esfuerzo me hace sentir la naturaleza más próxima.

    Sin embargo, y siempre se lo comento a María Luisa cuando descendemos, bajar me aburre. Todo lo emocionante que supone buscar lo más alto, y el esfuerzo empleado, se diluye en la bajada. Me aburre un poquito bajar y bajar. Pero hoy, como iba solo, he intentado hacerla más entretenida, y corta. He empezado a correr algo, levemente. Al rato ya estaba bajando a toda pastilla. Y me lo he pasado bien, además hay mucha piedra suelta y hace que tengas que estar concentrado. Ha habido trozos que iba a saco. Me encontraba bien, con las pilas cargadas, feliz. Además me sirve de entrenamiento porque bajando, en las carreras, me pasa todo el mundo, y es un buen trabajo a nivel articular y muscular, de fortalecimiento.

    2 comentarios:

    gulez dijo...

    Muy interesante post. Compartimos afición, tanto corriendo como en la montaña y también me he propuesto subir las cumbres más altas de Madrid y alguna más, de momento, Peñalara, Alto de Guarramillas (la que más veces he subido), Maliciosa (desde la vertiente norte y la este), la Najarra y alguno no tan alto como el pico Perdiguero.

    DPC dijo...

    Hola gulez. Son dos aficiones con la que disfruto mucho, y si además se juntan, correr por montaña, ya las sensaciones son inigualables.

    Durante un par de meses, al estar con la última fase de preparación del maratón, voy a estar algo más alejado de la montaña. Pero volveré.

    Un saludo y nos vemos por los caminos ;-)