Twitteando

    sígueme en Twitter

    viernes 2 de septiembre de 2011

    Pisa con garbo

    No corro igual. Hablo del pie, de cómo llega al suelo y cómo sale de él. Antes el gran protagonista y casi exclusivo era el talón. Todas y cada una de mis zancadas impactaban en el suelo con el talón, martilleando el piso. El impulso posterior se producía con escasa aportación por mi parte, creo que se reducía al propio rebote contra el suelo y a algo de ayuda de mi planta del pie. Lógicamente el pie se despedía del piso por la puntera, pero era un mero trámite, el impulso le venía dado.


    Ha pasado el tiempo y mi zancada sigue siendo ineficiente pero noto como a base de kilómetros y de ir mejorando algo en los ritmos de carrera, ésta ha cambiado y ya no es tan baja. Y la pisada, que es en lo que me quería centrar, ya va conociendo otras zonas. La recepción sigue siendo muy trasera, muy de talón, pero no tanto, aunque con la fatiga acaba siendo el recurso más cómodo para aterrizar. La mayor diferencia la noto en el impulso, cada vez siento con mayor nitidez cómo mis metatarsos han tomado protagonismo y cómo cuando intento ir rápido y ser eficiente el tránsito se realiza en esa zona, con poco apoyo posterior y sintiendo como los dedos despiden al pie con un último empujoncito.


    En estos inicios de temporada donde uno busca ir situándose, estoy muy pendiente de la técnica de carrera, que sea correcta, y con independencia de que sea más o menos académica, intento que sea lo más eficiente posible. Se nota y mucho. No es lo mismo pegarse con el suelo que intentar molestarle lo menos posible. En esas estamos, y estoy contento porque siento que voy más cómodo y cuando quiero (si puedo) voy más ligero con menor esfuerzo. Y lo más importante, es un movimiento que se está haciendo cada vez más natural, incluso en estas fechas en las que uno no anda nada y los entrenos de fuerza te hacen pesado.



    Subida por el río Robson hacia Kinney Lake