Twitteando

    sígueme en Twitter

    lunes 5 de septiembre de 2011

    Mogollón

    Llevaba tiempo dedicado a los terrenos con cuestas y estos recorridos están más apartados. Hoy he entrenado por zonas más transitadas, por parte de un parque y paralelo al carril bici. Me he quedado alucinado con la cantidad de gente que había corriendo. Muchísima. Jamás de los jamases había visto cosa igual. Y me alegra un montón.

    Puede que este repunte esté provocado por el final de las vacaciones y la decisión consiguiente de hacer deporte para perder los kilitos ganados o por sentirse más saludable. Seguramente estos factores sean decisivos en el aumento de corredores, pero este año hay más que ningún otro.

    Espero que alguno de ellos se enganche y se convierta en compañero de entrenamientos, porque tarde o temprano, de tanto cruzarte un día y otro, te acabas conociendo, aunque solo sea físicamente o por la forma de correr.

    Pero el aliciente de salir para perder peso se acaba diluyendo. Aparece el invierno, la noche, el frío, se empieza a fallar un día, otro, pasan los días y sin darte cuenta hace dos meses que no corres.

    La única forma de que esto enganche, en mi opinión, es siendo constante y paciente. Esa constancia y paciencia te adentrará en un maravilloso mundo lleno de grandes momentos y satisfacciones personales, y es ahí cuando eres capaz de saborear ese placer que supone correr, cuando no quieres dejar de hacerlo. Yo estoy totalmente enganchado y una parte importante de mi felicidad y bienestar, por supuesto, pasa por sentirme corredor.

    Vista del Glaciar de Saskatchewan desde la cresta del Parker Ridge