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    lunes 12 de diciembre de 2011

    Seré una bala

    Durante estas semanas lesionado mis piernas han estado paradas, pero no mi cabeza. Pensaba constantemente en recuperarme, en volver a correr, en nuevos objetivos ilusionantes.

    Quería maratón, pero no de cualquier forma, lo quería a tope. Pocas veces he sentido tantas ganas de mejorar mi marca como ahora. Cueste lo que cueste. Ambición absoluta. Había que buscar un buen maratón para cumplir este objetivo. El elegido, Barcelona, el 25 de marzo. Después de un parón tan largo puede que esté algo justo de tiempo, pero creo que con una buena planificación y trabajando duro será posible.

    Quiero intentar buscar mis límites, y la idea de buscar un entrenador, algo que ya había pensado en otras ocasiones, fue cogiendo fuerza. Empiezo a buscar, a consultar, a comparar, y finalmente me decido. Desde la semana pasada mis entrenamientos están siendo supervisados y planificados por un entrenador. Este aspecto ha supuesto una motivación extra. Será una preparación diferente, personalizada, dibujada sobre mi perfil, no como hasta ahora, que estaba anclada a un plan fijo y universal, que nunca ha tenido en cuenta mis sensaciones o posibilidades, y que cuando he intentado salir de su rigor, me he encontrado algo perdido y confuso.

    Esta nueva historia comenzó la semana pasada. Rodajes suaves que tendrán continuidad también durante ésta, buscando adentrarme nuevamente en la rutina de correr. La pasada fueron 4 días, ésta ya serán 5. Y la duración de los entrenos, también en aumento. Un simple detalle, como ha sido el entrenar por tiempo en lugar de por distancia ya ha supuesto un cambio para mí. Sí, así de mecánico somos.

    El gemelo no se ha quejado desde entonces, aunque sigo teniendo desconfianza, y espero que el tiempo haga que me olvide totalmente de él.

    lunes 21 de noviembre de 2011

    Pasito a pasito

    Van pasando los días. Ya son 12 en el dique seco. Los primeros 5 pasaron sin apenas molestias. Anímicamente fue duro saber que tenía que renunciar al Maratón de Valencia pero lo asumí desde un primer momento. También pensaba, no sé porqué, que a la semana, después de visitar nuevamente al fisio, volvería a poder salir a rodar, poquito a poco.

    Pero llegó el sexto día. No me lo podía creer, la fisio me decía que había mejorado la rotura pero que aún tenía que estar unas 3 semanas más en reposo, que es lo que tardaría en cicatrizar, evitando una posible recaída. Según me lo dijo la cara me cambió. La chica me hablaba y yo no era capaz de prestarla atención, pensaba una y otra vez en las 3 semanas de parón.

    Justo antes de ir hacia allí iba pensando en el Maratón de Barcelona, en empezar a coger fuerza esa misma semana, pero la realidad era otra. Parar, volver a empezar de cero, muy poquito a poco. Mentalmente contaba las semanas para el Maratón de Barcelona, y me repetía, no me da tiempo, no me da tiempo.

    Los días posteriores fueron los peores, sobre todos los 2 ó 3 siguientes. El gemelo me molestaba más que nunca, se me cargaba, tenía la sensación de que empeoraba. Luego, lo peor, las ganas de salir a correr y no poder hacerlo. Necesito gastar energía, sentir el aire en mi cara, el esfuerzo, sudar, la sensación de libertad, y lo echo mucho de menos. Intentaba llevarlo lo mejor posible pero estaba triste, no dormía bien, me sentía cansado, sí, cansado.

    Pero ya va a hacer 2 semanas de la lesión y la cosa se va enderezando, el gemelo está mucho mejor y voy viendo como se acerca el momento de volver. Tengo ilusión, mucha ilusión. Miro carreras, miro planes de entrenamiento, zapatillas, leo foros, blogs, sigo con el apetito de atletismo, de correr.

    El maratón me está esperando, aún no tengo claro dónde ni cuando, pero se que me espera, y eso es lo importante.

    Stanley Park (Vancouver)

    domingo 13 de noviembre de 2011

    En el maratón es posible

    Coger tu moto y plantarte en la parrilla de salida junto a Valentino Rossi o Pedrosa. Coger tu raqueta de tenis y jugar en el mismo torneo en el que participa Rafa Nadal. Jugar con tu equipo de basket en la NBA y poder comparar las estadísticas de tu equipo con la de los Lakers, o las tuyas personales con las de Kobe. Competir contra Tiger Woods en un torneo y saber cuantos golpes nos puede sacar.

    Sí, esto es imposible, aunque seguro que a los aficionados a las motos, al tenis, al baloncesto o al golf , les encantaría. Pues los maratonianos tenemos ese privilegio, podemos competir contra las estrellas mundiales de la especialidad, podemos compartir línea de salida, saber cuanto nos pueden sacar en las mismas condiciones, recorrido, etc. Yo, sin ir más lejos, un matao, puedo decir que he corrido en más de una ocasión contra Rafa Iglesias o contra una legión de africanos de primer nivel. Y no miento.

    Emerald Lake (Yoho)

    jueves 10 de noviembre de 2011

    Juguete roto

    Llevaba todo el día sin sentir ningún tipo de molestia. Nada. El gemelo estaba suelto, de lo más normal. Si ayer tenía la esperanza de que fuera solo una contractura, no rotura, hoy pensaba que solamente sería un susto, un dolor de esos que aparecen cuando se acerca la cita.

    A las 8 de la tarde he salido de dudas. Tras explicarle a Eva los motivos que me habían llevado a visitarla, me ha estado explorando y me ha confirmado que tengo una pequeña rotura. Me ha estado descargando las piernas y luego me ha aplicado un poco de ultrasonidos en la rotura para intentar acelerar la cicatrización.

    De momento mucho hielo y reposo hasta el martes, que tengo que volver para ver qué tal ha evolucionado la rotura y ver si necesito una tercera sesión. El riesgo de una rotura mayor es grande si no cicatrizo bien esta.

    Elk (Jasper)

    miércoles 9 de noviembre de 2011

    Tocado, ¿hundido?

    El entrenamiento había comenzado bien, en la cabeza estaba programado hacer 30 kilómetros, como el sábado pasado. Las primeras sensaciones son muy buenas, con ganas de correr. Siento como voy fácil aunque noto como los gemelos siguen cargados, aunque parece que mejor que el lunes.

    Tras casi 5 kilómetros noto un pinchazo en el gemelo izquierdo que me hace parar de golpe. Tengo la sensación de que algo se ha roto, y si no lo ha hecho ha estado a punto. Intento volver a correr. Cinco zancadas y noto como sigue ahí el pinchazo. Paro. Hago unos estiramientos vuelvo a la carga, y nada, mal, el pinchazo vuelve a hacer acto de presencia de manera amenazante, como avisando que si sigo puede ser aún peor.

    Toca retirada. Según se enfría la sensaciones son peores aunque caminando no me molesta. Durante el camino de vuelta la cabeza empieza a trabajar, a pensar por qué he podido llegar a esta situación, cuanto tiempo me tendrá parado, si peligra Valencia, si existe posibilidad de recaída, si tengo que hacer un replanteamiento de mi preparación, si las zapatillas, en fin, todo da vueltas.

    Ya en casa he podido reconocer más tranquilamente la zona. No hay hinchazón, nada anormal. El gemelo aparentemente está bien y no me molesta. Me he puesto hielo en la zona afectada y espero que solo sea un aviso, la esperanza siempre tiene que estar presente.

    A ver si hay suerte y mañana me puede ver mi fisio. Necesito que me diagnostique qué me hecho y que me indique los pasos a seguir, si tengo que parar, etc. Este tipo de lesiones son complicadas porque crees que puedes, sales, y zas, acabas rompiéndote de verdad.

    Marrakech

    lunes 7 de noviembre de 2011

    Nunca se sabe

    Puedes salir a entrenar y al volver sentir alguna molestia, dolor o sobrecarga que se queda contigo y te preocupa. No suele ser usual pero tampoco es anormal, forma parte del juego.

    Puedes tener alguna molestia, dolor o sobrecarga antes de salir a entrenar, y con el calor del entreno desparece y no vuelves a tener noticias de ella.

    Pero lo de hoy ya ha sido de nota. He salido con una fuerte sobrecarga en la parte externa del gemelo de la pierna derecha. Una vez acabado el entrenamiento esta molestia ha desaparecido, pero lo curioso es que se ha pasado a la otra pierna.


    La Pedriza

    viernes 4 de noviembre de 2011

    Valencia se nubla

    Puedo asegurar que la preparación de este maratón está siendo la más irregular de todas las que he realizado. Hoy me arrepiento de haber pagado la inscripción el pasado domingo, de no haberlo hecho seguro que no lo correría. Aún así mantengo mis dudas. El maratón es duro y siempre he pensado que si uno no está bien preparado o tiene dudas, mejor dejarlo para mejor ocasión.

    He entrenado mucho, he acumulado kilómetros, he hecho grandes entrenamientos de calidad, de los mejores desde que corro, pero he tenido diferentes problemas en diferentes momentos que me han impedido mantener una regularidad. Recuerdo, más significativamente, un fuerte resfriado, un latigazo que me dio en la espalda, o días en los que poco pude descansar, pero sobre todo hay algo que ha estado latente en todo momento, y es una sensación de debilidad como enfermiza, dolor de cuerpo, congestión, dolores musculares, de cabeza, y son sensaciones que no acaban de remitir y que por ejemplo en esta semana me han dejado casi en la estacada.

    Tengo ganas de recobrar las fuerzas y de normalizar la situación. El maratón de Valencia es para mí una incognita. Esta claro que de ir sería para sumar un maratón más y poco más, sin ninguna ambición, pero ahora mismo dudo si ir.


    Espero volver al blog más a menudo.


    Las Médulas (León)

    sábado 15 de octubre de 2011

    Encontré mi sitio

    Ya conté en un post que los 400 m de pista este año se habían puesto por las nubes. Como me parece abusivo el precio que han puesto por utilizar la pista de atletismo, y más si lo comparamos con el del año pasado, decidí apañarme como pudiese para intentar hacer mis series.

    Las primeras las hice en el lugar menos malo que conocía, y que era al que acudía antes de descubrir la pista. No me siento nada cómodo en este lugar, es prácticamente imposible concentrarse en la carrera, en el ritmo, en la serie. Tienes que estar más pendiente de los niños, de alguna bici, de los paseantes, y sobre todo de los perros y de sus dueños que se empeñan en ponerse de tal forma que no puedas pasar por ningún lado. Además es una recta y en cuanto quieres hacer una distancia de más de 800 metros tienes que estar haciendo bruscos giros.

    Ante esta situación incluso llegué a plantearme dejar las series y hacer toda la calidad a través de cambios de ritmo, fartleks o controlados que me sacasen de la anodina carrera continua.

    Lake Lousie

    El fin de semana pasado pensé en darme una última oportunidad. Tengo todas las zonas de alrededor de mi casa más que pateadas y empecé a pensar en sitios donde podría hacer series. Necesitaba un recorrido con una distancia mínima, que fuera de no menos de 300 o 400 metros, y al ser posible, que fuera circular sin giros bruscos, de manera que para distancias superiores pudiese dar varias vueltas sin problemas. Otras características que debía cumplir es que tuviera luz artificial y que estuviera tranquilo. Y por último, si fuera posible, llano.

    Empecé a pensar y ayudado por el Google Earth fui revisando y midiendo diferentes opciones. Salieron tres opciones. Una de ellas parecía ideal pero finalmente la descarté porque el recorrido es una sucesión de cuestas que hacer allí las series sería un auténtico suplicio y me iba a costar mucho mantener un ritmo.

    De los otros dos sitios, me decanté finalmente por uno y... ha sido el gran descubrimiento. Es la parte lateral de un parque. El recorrido tiene forma de rectángulo y mide unos 700 metros. El piso es de tierra y es bastante regular, excepto unos 100 m con muchas piedras sueltas. Suele estar poco frecuentado. Tiene luz, aunque muy tenue, sobre todo en estas fechas que los árboles aún están tupidos de hojas y tapan la luz de las farolas. Es un recorrido exigente porque no es llano, tiene ligerísimas ondulaciones que cuando se va con el pulso alto se sienten como si fueran 8 miles.

    Me siento muy cómodo en este lugar, me permite desconectar totalmente, sentirme a solas conmigo mismo y con mi esfuerzo. La exigencia del recorrido hace que sea más divertido que la pista. Estoy encantado y espero poder seguir disfrutando muchas noches de este parque. La necesidad te hace abrir los ojos y encontrar posibilidades donde antes no las veías. Está muy cerquita de mi casa.

    Natural Bridge (Yoho)